lunes, 7 de mayo de 2007

es cosa de perspectiva...

Cuando tenia menos edad (no puedo decir cuando era chico por que aun lo sigo siendo), mis papás me llevaron a mi y a mi hermano de paseo al cerro San Cristóbal. En ese entonces me impresiono mucho ver la ciudad desde arriba, desde el teleférico se veía todo tan pequeño, allá lejos estaba mi casa, fácilmente reconocible por que se veía claramente el estadio nacional que siempre ha sido mi referente para ubicar mi casa. En ese entonces lo que me provoco ver esa imagen era observar por primera vez las dimensiones de donde vivía. Era un lugar allí metido en algo muy grande. Tantas cosas que había, podía reconocer muchas partes, edificios y todo. Y muchas partes lejanas que también pertenecían a la ciudad... por primera vez dimensionaba donde vivía y todo lo que existía al rededor.
He vuelto a donde mismo varias veces, por distintos motivos y siempre ha sido distinto y especial.
La primera vez que subí a la cordillera, hace casi un mes, no llegue a ninguna cumbre, pero ahora la experiencia fue otra. Cargado con mi realidad, mochila al hombro y piolet en la mano, caminaba por el sendero, mirando al suelo escuchando en silencio el raspar de la tierra en mis pies. Es inevitable pensar en esos momentos... iba al final de la fila, ya que había llegado atrasado y estar lejos del webeo grupal me daba el aire necesario para darme el tiempo justo para lidiar con las piedras y mis pensamientos. En una curva, levante la mirada para ver por donde seguir y volví a ver la ciudad desde arriba. Ahora un poco más alto que veces anteriores. Se veía Santiago de par en par, en toda su extensión... pero ahora no me sorprendía su gran dimensión, me sorprendía lo pequeño de todos mis problemas que me aquejaban y que me acompañaban en la subida. Allá estaban todas esas cosas, en ese hoyo de cemento cubierto de smog lejos de donde estaba yo, abajo de mis pies, sin la suerte de ver ese cielo azul que siempre ha existido y que podía apreciar y disfrutar a destajo. Solo estaba yo y el cerro, nada mas... mis problemas pequeños, lejanos y cubiertos de humo quedaron atrás. Volví a caminar, esta vez más ligero, para volver a la ciudad y retomar todo aquello con nuevas energías.
Hace un par de días, tuve un desafió mayor. Esta vez si íbamos a atacar una cumbre. Estaba emocionado en ir solo por la experiencia contenida de hace mucho tiempo de subir esos cerros que se ven claramente desde mi casa (en verano por supuesto con este smog con cuea se ve el San Cristóbal). Acá encontré algo q no me esperaba. Hace tiempo no sentía esa sensación de nudo en el estomago cuando piensas "no me la voy a poder" y sobreviene la angustia al ver lo lejano que se encuentra tu objetivo, pensar que todo lo que has subido y bajado después de 4 o 5 horas todavía no es ni siquiera la mitad del trayecto, tener que pasar por donde mismo pensaste que no pasaras de nuevo por lo que te costo superar, sentir el cuerpo exigido y un camino que al no ser conocido se hace eterno. A pesar de todo eso, se puede superar esa angustia que abarca por unos minutos gracias al apoyo de la gente que te acompaña y la motivación que nos entregaba el profe... la emoción máxima no fue tanto llegar a la cumbre, si no que fue llegar a la carpa, sin mas rasguños que una ampoa en el pie por las 12 horas de marcha por los cerros. Lo mas gratificante de todo, fue poder conocer mis capacidades, no tanto físicas, si no que las emocionales, de poder sobreponerme a lo que creo que no me la puedo, a controlar la cabeza en esas situaciones donde se puede poner en riesgo algo mas que el orgullo. El poder volver a confiar en mí en las cosas que hago, esa una sensación que nadie te la puede dar. Y volví a ver la ciudad de nuevo... ahora desde mucho mas arriba que las veces anteriores, todo estaba cubierto por el smog, el San Cristóbal, apenas se veía. Ahora lo veía con otros ojos, desde allá llego alguien distinto al que se encontraba en la cima...a esa ciudad, volvería de otra forma...indudablemente quizás con los mismos problemas y las mismas responsabilidades, pero viéndolas con otra perspectiva, siempre desde arriba. Los problemas son mas pequeños que yo… y eso si es harto!!!... jajajaja…