Una cosa curiosa que paso en el camino de vuelta de la casa de pipe camino a la frontera (Uta que queda lejos)...
Después de una larga espera de la única micro que nos servia en la plaza san enrique, pudimos subirnos a la ultima 614, a esa hora vacía ya que comenzaba recién su recorrido. Al subirnos, al pagarle al chofer, un “hola, como esta?” fue suficiente para hacer distinto el largo viaje... Laura tiro el saludo... el chofer agarro papa, en un momento estábamos dos con el chofer... Después uno se fue a sentar (Matías desertor!!jajaja) y quede solo con el conversando .. Se puso a conversar del transantiago... Que lo tenia hastiado... que el sistema aquí... que la gente que lo hace no entiende, que Zamorano es un vendido, etc, etc… ni siquiera estaba interesado en si le entendía lo que me decía, con el ruido infernal del motor ahí mismo... solo quería desahogarse... su trabajo de toda la vida ahora estaba condenado a desaparecer por lo que me decía... solo una pantalla política... el circo para el pueblo...
Y es verdad que en un primer momento me incomodo estar hablando con el chofer... un desconocido que socialmente en santiago es rechazado por el estigma de ser micrero... el chofer de micro que tantas veces despreciamos por ser un inadaptado social en 4 ruedas siempre agresivo y nunca amable.... pero ahora estaba con la oportunidad de conocer el lado B ... ansioso por querer sentarme, luego comprendí que era una buena oportunidad de dejar desahogarse a este chofer de 70 años sobre lo que le pasaba en ese momento, el plan de transporte publico, un poco de la historia de los intentos por mejorar el sistema y que ha fallado sistemáticamente (el cobrador automático, de 4 millones de pesos, lo tiene de adorno en su patio), de la reforma procesal penal y los juzgados de familia, de sus teorías de la violencia intrafamiliar en los estratos altos…mientras subían los pasajeros, muchos de ellos conocidos por el, por lo que me comentaba.. “siempre salgo a esta hora a buscar a la gente que trabaja hasta tarde” muchos de ellos lo saludaban, algunos solo le pasaban la plata... y allí entendí que el trato amable es de a dos… ahora encontraba al pasajero al inadaptado social con su indiferencia. Ha trabajado desde pequeño... desde que salio del aplicación, estudiando alguna carrera técnica, trabajo en el aeropuerto, para luego desempeñarse desde hace muchos años a conducir micros...sus hijas su mayor orgullo, una ya recibida de contador auditor y trabajando, juntando su platita para un auto, la menor de 21 estudiando derecho… “fue siempre alegona, tiene pasta para eso”... me decía mientras cortaba boletos y ponía primera. Me hablo de sus anhelo futuros... dedicarse en alguna fabrica, en algún taller, poner algún local , no quiere ser carga para nadie, preferiría darse un tiro antes… me pregunto que hacia por la vida , que estudiaba… me comentaba los esfuerzos de los papás por sacar a los hijos adelante…muchos años de esfuerzo y de trabajo, para mantener a su familia y pagar la carrera de sus hijas, todo lo que le ha dado a su familia ha provenido del trabajo de esa micro, que ahora ya esta a punto de pagar los 52 millones que le costo la maquina, para ser sacada de circulación en un par de años mas por el nuevo plan de transporte… “debí haber estudiado sociología” me dijo al final... después de una conversación (casi monologo) que duro desde la plaza san enrique, hasta llegar al apumanque, le di la mano, “que le vaya bien”-le dije-… “un gusto conocerte”- me respondió- ya no quedaba ni un asiento vacío... la micro se había llenado...
Una buena experiencia en la ciudad en el regreso a casa…
domingo, 11 de febrero de 2007
Asi con la cosa...
Y así con la cosa.... perdió Chile...
Pero ni hay con hacer el comentario futbolístico...
Es como hablar de la pega...además que ando taimado... jajaja
Solo el partido fue la clave para que pasara lo que vi...
Salí de mi casa para ir a ver a un amigo que estaba de cumpleaños, y veo que estaba lleno de gente que salía del estadio.
‘Uta que mal- pensé- las micros llenas y ya se me había pasado una.
Al final cuando me subí, me entere que perdió chile y que el ánimo estaba resignado no mas...
En eso un auto con banderas colombianas paso tocando la bocina celebrando y la gente dentro del auto festinaba mostrando sus banderas a cuanta gente pasaba y a la gente de la micro donde estaba. Nos topamos como dos veces con aquel auto (con un par de colombianas que estaban bastante bien).... toco luz roja y desde la micro veíamos como nos movían su bandera... De otros vehículos también comenzaron a verlos...
De repente de la parte de atrás de la micro un tipo .. Con toda calma que le daba la luz roja de la esquina, se acerca a una ventana... la abre, y saca la cabeza... mira... y se tomó todo el tiempo para modular un claro y contundente "CONCHETUMARE!!!"...y dentro de la micro todos rompimos a reír compartiendo la situación...
se nos olvidó por un momento que estábamos en la micro, donde la ley del hielo se cumple tan bien como la de "no fumar en el vehiculo"....
Pero ni hay con hacer el comentario futbolístico...
Es como hablar de la pega...además que ando taimado... jajaja
Solo el partido fue la clave para que pasara lo que vi...
Salí de mi casa para ir a ver a un amigo que estaba de cumpleaños, y veo que estaba lleno de gente que salía del estadio.
‘Uta que mal- pensé- las micros llenas y ya se me había pasado una.
Al final cuando me subí, me entere que perdió chile y que el ánimo estaba resignado no mas...
En eso un auto con banderas colombianas paso tocando la bocina celebrando y la gente dentro del auto festinaba mostrando sus banderas a cuanta gente pasaba y a la gente de la micro donde estaba. Nos topamos como dos veces con aquel auto (con un par de colombianas que estaban bastante bien).... toco luz roja y desde la micro veíamos como nos movían su bandera... De otros vehículos también comenzaron a verlos...
De repente de la parte de atrás de la micro un tipo .. Con toda calma que le daba la luz roja de la esquina, se acerca a una ventana... la abre, y saca la cabeza... mira... y se tomó todo el tiempo para modular un claro y contundente "CONCHETUMARE!!!"...y dentro de la micro todos rompimos a reír compartiendo la situación...
se nos olvidó por un momento que estábamos en la micro, donde la ley del hielo se cumple tan bien como la de "no fumar en el vehiculo"....
Noche con Luna
Una noche, ya adentrando en la madrugada, baje con dos amigos a la playa a pasar un rato de conversa diferente en la compañía del mar como telón de fondo.
Después de un rato, se escuchaba cerca de allí una guitarra y unos cantos. Nos sabíamos la canción y empezamos a cantarla. Al poco rato de cantar ya nos estaban invitándo al grupo. Entre los que estaban cantando, había una chica, que llamo la atención de los tres.
La luz de las calles solo nos dejaba ver algunas siluetas y no se distinguía nada más. Se llamaba Luna. En un momento salimos los dos a caminar por la orilla del mar. Buscaba verla con algún poco de luz que se colaba por algún rincón de su cara. Trataba de ubicarme de cualquier forma para poder verla. Quería ver quien era ella, la que me removía por dentro sentimientos que tenía olvidados.
Hablamos un rato. Era increíble…
En esencia…me gusto a ojos cerrados….
Nunca la pude ver.
Después de aquella noche nunca más la volvimos a ver.
¿Volveré a sentir a ojos cerrados?
¿Será que los ojos nos vuelven ciegos a lo esencial?
¿Cuantas veces nos dejamos engañar por lo que vemos?
¿Cuantas cosas veríamos a ojos cerrados?
Después de un rato, se escuchaba cerca de allí una guitarra y unos cantos. Nos sabíamos la canción y empezamos a cantarla. Al poco rato de cantar ya nos estaban invitándo al grupo. Entre los que estaban cantando, había una chica, que llamo la atención de los tres.
La luz de las calles solo nos dejaba ver algunas siluetas y no se distinguía nada más. Se llamaba Luna. En un momento salimos los dos a caminar por la orilla del mar. Buscaba verla con algún poco de luz que se colaba por algún rincón de su cara. Trataba de ubicarme de cualquier forma para poder verla. Quería ver quien era ella, la que me removía por dentro sentimientos que tenía olvidados.
Hablamos un rato. Era increíble…
En esencia…me gusto a ojos cerrados….
Nunca la pude ver.
Después de aquella noche nunca más la volvimos a ver.
¿Volveré a sentir a ojos cerrados?
¿Será que los ojos nos vuelven ciegos a lo esencial?
¿Cuantas veces nos dejamos engañar por lo que vemos?
¿Cuantas cosas veríamos a ojos cerrados?
Katyna
En una noche fría... un día de fin de semana, tres amigos compartían una buena conversa en un restaurante acompañado de una cerveza y algo para comer ya se había distendido y se hablaba de todo, quizás por el hecho de que había mucho que contar después de un tiempo sin verse, o por que la cerveza había estado haciendo su efecto.
Mientras conversaban se acercó a uno de ellos una mujer, bien vestida, con un bolso, no parecía que estaba pidiendo algo ni vendiendo, como algunos vagabundos que ya habían pasado antes y alguno que otro veinteañero vendiendo alguna artesanía.
La mujer se acerca e interrumpe en la mesa, sonrientemente dice:
hola ... Me puedo sentar con Uds.? Los que estaban allí se miraron extrañados...
Quizá buscándose la respuesta... Alguna reacción en común, algo que decir...
bueno - dijo uno de ellos-
justo al lado de uno de ellos había una silla que estaba vacía.
Inmediatamente una vez que se sentó y después de un corto pero incomodo silencio, se quiso retomar la conversación anterior... una vez mas ella interrumpió...
oye les puedo pedir un favor? - Pregunto- de nuevo las caras de extrañeza...
me pueden escribir lo que sintieron al pedirles que me sentara con Uds?
Estaba preparada... en su bolso tenia papel y lápiz..... Solo quería que escribieran lo que sentían... lo que provoco... su acción tan poco usual... el atreverse a compartir con algunos extraños... o regalar una sonrisa...
después de leer cada papel dio las gracias a cada uno...
compartieron un rato ... hablaron de perder el miedo, de compartir, de atreverse, de cosas que, quizás se pierden en medio de la rutina de los deberes, de la preocupación inmediata, del sinsentido... luego se levanto, se despidió y fue a otra mesa....
que regalo más grande recibimos esa noche junto a mis dos amigos...
yo lo tomo así ... no fueron grandes ni bonitas palabras...
ningún pensamiento digno para el bronce...
solo fue el gesto....
de una desconocida, llamada Katyna.
Mientras conversaban se acercó a uno de ellos una mujer, bien vestida, con un bolso, no parecía que estaba pidiendo algo ni vendiendo, como algunos vagabundos que ya habían pasado antes y alguno que otro veinteañero vendiendo alguna artesanía.
La mujer se acerca e interrumpe en la mesa, sonrientemente dice:
hola ... Me puedo sentar con Uds.? Los que estaban allí se miraron extrañados...
Quizá buscándose la respuesta... Alguna reacción en común, algo que decir...
bueno - dijo uno de ellos-
justo al lado de uno de ellos había una silla que estaba vacía.
Inmediatamente una vez que se sentó y después de un corto pero incomodo silencio, se quiso retomar la conversación anterior... una vez mas ella interrumpió...
oye les puedo pedir un favor? - Pregunto- de nuevo las caras de extrañeza...
me pueden escribir lo que sintieron al pedirles que me sentara con Uds?
Estaba preparada... en su bolso tenia papel y lápiz..... Solo quería que escribieran lo que sentían... lo que provoco... su acción tan poco usual... el atreverse a compartir con algunos extraños... o regalar una sonrisa...
después de leer cada papel dio las gracias a cada uno...
compartieron un rato ... hablaron de perder el miedo, de compartir, de atreverse, de cosas que, quizás se pierden en medio de la rutina de los deberes, de la preocupación inmediata, del sinsentido... luego se levanto, se despidió y fue a otra mesa....
que regalo más grande recibimos esa noche junto a mis dos amigos...
yo lo tomo así ... no fueron grandes ni bonitas palabras...
ningún pensamiento digno para el bronce...
solo fue el gesto....
de una desconocida, llamada Katyna.
Taller de arte
En una tarde de enero varios niños estaban en un taller de arte.
Entre ellos estaba luchito, un niño de 11 años, inquieto como cualquier otro con una chispa genial y con una gran imaginación. Su vida desde muy pequeño ha estado enmarcada en la imposibilidad de caminar por sus propios medios. Sus piernas están sujetas por aparatos para mantenerlas firmes y extendidas para que pueda caminar.
Para jugar, varios se turnaban para llevarlo en los brazos y correr con él así también podía participar con los demás.
Mientras estaban haciendo sus trabajos sentados todos en el suelo, alguien dice…
¡Juguemos al cambio de nombres!...
¡Ya! - Saltaron varios…
Yo soy la tía bibi!… grita una…
Yo el tío carlitos! …. grita otro...
Y tu luchito… ¿quien eres?
¡Yo soy el tío bubu!
Jajaja ya po! – le dije -
Eeeeh!!... ¡Ahora voy a poder correr!
Me desarmo...
Cuantas veces nos hemos de achacar por cuanto problema tenemos, por los problemas que nos entrega la cotidianidad y la rutina, por cosas que creemos son imposibles.
Cuantas veces por pensar las cosas dos veces nos complicamos más la vida.
Cuantas veces nos hemos compadecido por no tener lo que queremos
Cuantas veces escuche que hay que valorar lo que uno tiene…
Creí que lo sabía…
Luchito me hizo sentir todo lo contrario…
Entre ellos estaba luchito, un niño de 11 años, inquieto como cualquier otro con una chispa genial y con una gran imaginación. Su vida desde muy pequeño ha estado enmarcada en la imposibilidad de caminar por sus propios medios. Sus piernas están sujetas por aparatos para mantenerlas firmes y extendidas para que pueda caminar.
Para jugar, varios se turnaban para llevarlo en los brazos y correr con él así también podía participar con los demás.
Mientras estaban haciendo sus trabajos sentados todos en el suelo, alguien dice…
¡Juguemos al cambio de nombres!...
¡Ya! - Saltaron varios…
Yo soy la tía bibi!… grita una…
Yo el tío carlitos! …. grita otro...
Y tu luchito… ¿quien eres?
¡Yo soy el tío bubu!
Jajaja ya po! – le dije -
Eeeeh!!... ¡Ahora voy a poder correr!
Me desarmo...
Cuantas veces nos hemos de achacar por cuanto problema tenemos, por los problemas que nos entrega la cotidianidad y la rutina, por cosas que creemos son imposibles.
Cuantas veces por pensar las cosas dos veces nos complicamos más la vida.
Cuantas veces nos hemos compadecido por no tener lo que queremos
Cuantas veces escuche que hay que valorar lo que uno tiene…
Creí que lo sabía…
Luchito me hizo sentir todo lo contrario…
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