Una noche, ya adentrando en la madrugada, baje con dos amigos a la playa a pasar un rato de conversa diferente en la compañía del mar como telón de fondo.
Después de un rato, se escuchaba cerca de allí una guitarra y unos cantos. Nos sabíamos la canción y empezamos a cantarla. Al poco rato de cantar ya nos estaban invitándo al grupo. Entre los que estaban cantando, había una chica, que llamo la atención de los tres.
La luz de las calles solo nos dejaba ver algunas siluetas y no se distinguía nada más. Se llamaba Luna. En un momento salimos los dos a caminar por la orilla del mar. Buscaba verla con algún poco de luz que se colaba por algún rincón de su cara. Trataba de ubicarme de cualquier forma para poder verla. Quería ver quien era ella, la que me removía por dentro sentimientos que tenía olvidados.
Hablamos un rato. Era increíble…
En esencia…me gusto a ojos cerrados….
Nunca la pude ver.
Después de aquella noche nunca más la volvimos a ver.
¿Volveré a sentir a ojos cerrados?
¿Será que los ojos nos vuelven ciegos a lo esencial?
¿Cuantas veces nos dejamos engañar por lo que vemos?
¿Cuantas cosas veríamos a ojos cerrados?
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