domingo, 11 de febrero de 2007

Katyna

En una noche fría... un día de fin de semana, tres amigos compartían una buena conversa en un restaurante acompañado de una cerveza y algo para comer ya se había distendido y se hablaba de todo, quizás por el hecho de que había mucho que contar después de un tiempo sin verse, o por que la cerveza había estado haciendo su efecto.
Mientras conversaban se acercó a uno de ellos una mujer, bien vestida, con un bolso, no parecía que estaba pidiendo algo ni vendiendo, como algunos vagabundos que ya habían pasado antes y alguno que otro veinteañero vendiendo alguna artesanía.
La mujer se acerca e interrumpe en la mesa, sonrientemente dice:
hola ... Me puedo sentar con Uds.? Los que estaban allí se miraron extrañados...
Quizá buscándose la respuesta... Alguna reacción en común, algo que decir...
bueno - dijo uno de ellos-
justo al lado de uno de ellos había una silla que estaba vacía.
Inmediatamente una vez que se sentó y después de un corto pero incomodo silencio, se quiso retomar la conversación anterior... una vez mas ella interrumpió...
oye les puedo pedir un favor? - Pregunto- de nuevo las caras de extrañeza...
me pueden escribir lo que sintieron al pedirles que me sentara con Uds?
Estaba preparada... en su bolso tenia papel y lápiz..... Solo quería que escribieran lo que sentían... lo que provoco... su acción tan poco usual... el atreverse a compartir con algunos extraños... o regalar una sonrisa...
después de leer cada papel dio las gracias a cada uno...
compartieron un rato ... hablaron de perder el miedo, de compartir, de atreverse, de cosas que, quizás se pierden en medio de la rutina de los deberes, de la preocupación inmediata, del sinsentido... luego se levanto, se despidió y fue a otra mesa....
que regalo más grande recibimos esa noche junto a mis dos amigos...
yo lo tomo así ... no fueron grandes ni bonitas palabras...
ningún pensamiento digno para el bronce...
solo fue el gesto....
de una desconocida, llamada Katyna.

No hay comentarios: